Deaf Policeman
Tsubasa existe.

Para todos los que decía que Japón solo jugaba bien en “Capitan Tsubasa” (Supercampeones para los mexicanos), o que nada más existía en el Winning Eleven. Hoy Honda, el Oliver Atton de la vida real, les tapó la boca a todos. Con una jugada de gol que hasta los mismo japoneses solo pensaban verlo en los anime.
Después de casi veinte años nuestro querido Oliver, el Maradona para todo otaku, finalmente se convirtió en humano, e hizo acto de presencia en el partido frente a Dinamarca. Lamentablemente para muchos argentinos la sorpresa del mundial no fue Messi. La próxima será.