Deaf Policeman
Terminó House.

Hoy Universal Channel versión latina emitió el último capitulo de House, el drama médico que supo cautivarnos durante 8 años. Además de los casos intrigantes, el programa tenía de todo, desde momento muy dramáticos que mostraban lo peor de los seres humanos hasta el humor más ácido e inteligente que se podía ver en televisión. Lo más triste no es que la serie haya llegado a su fin, sino el final estúpido que tuvo, el cual me indignó de sobremanera y voy a explicar el motivo en los párrafos siguientes.

House empezó siendo la versión médica del clásico de Arthur Conan Doyle, Sherlock Holmes. Un grupo de médicos encabezado por Gregory House, un médico lisiado adicto al Vicodin con una capacidad de análisis sorprendente. Cada semana debía diagnosticar a un paciente, quien era portador de una enfermedad rara y estaba al borde de la muerte. En casi todos los capítulos House encuentra la respuesta al último momento (como en los libros de Holmes). Aparte del equipo de médicos podíamos ver a House interactuar con su mejor amigo Robert Wilson, un oncólogo, cuyo trabajo era curar enfermos de cáncer y evitar que House no mate ningún paciente, y Lisa Cuddy. Posiblemente para muchos la relación de amor/odio entre House y Cuddy haya sido lo más atrapante de la serie. Cuando estos dos personajes interactuaban se podía apreciar el lado más humano del médico con bastón.
A partir de la tercera temporada los casos clínicos fueron pasando a un segundo plano, convirtiendo a la trama de la serie en algo más dramático. House empieza a perder esta posición de genio mostrándose más vulnerable y afectado por su adicción a los analgésicos. El punto donde la serie cambia drásticamente es cuando. Amber (la novia de Wilson) muere en un accidente de transito seguido por el suicidio de Kutner. El protagonista empieza a sentir culpa por ambas muerte y como consecuencia tiene alucinaciones dando paso a uno de los momentos más oscuros del programa.
House se ve obligado a internarse para controlar su adicción y dejar de sentir culpa por las muertes de sus colegas. Finalmente logra estar toda una temporada sobrio y empieza una relación con Cuddy (el momento que el 75% de los fans esperaban).
Como era de esperarse estos dos personajes empiezan a tener diferencias y deciden terminar su relación. La séptima temporada finaliza con House estrellando un auto contra la casa de su ex.
La octava temporada empieza con House en la cárcel, quien luego de dos capítulos vuelve a ejercer la medicina bajo libertad condicional. Cuddy desaparece de la serie dejando al Dr. Foreman (ex integrante del equipo de House) a cargo. El nuevo equipo médico mantiene como único integrante original al Dr. Chase, quien es acompañado por el ya conocido Dr. Taub (el único sobreviviente de los que ingresaron en la cuarta temporada) sumando a las doctoras Park y Adams.
La historia vuelve a tornarse oscura cuando Wilson descubre que tiene cáncer pero no solo eso, él se reusa a recibir tratamiento causando un conflicto con su mejor amigo, quien intenta convencerlo para que acepte el tratamiento. Sin embargo cuando las cosas parecían no poder empeorar una broma de House sale mal y causa una inundación, la cual destruye medio hospital dejando varios heridos, entre ellos la Dra. Adams. Sin embargo, el punto más oscuro llega cuando House casi asesina a un paciente que intentaba suicidarse para demostrarle cuan lindo es vivir, un método un tanto cuestionable. A todo esto un abogado decide retirarle su libertad condicional por los daños causados al hospital. Así termina el anteúltimo capitulo de esta serie, se preguntarán como sale de esta situación.
El último capitulo llamado Everybody Dies (todos mueren) empieza con House en un edificio en llamas y nuevamente aparecen las alucinaciones. Lo gracioso es que entre los fantasmas están todos los médicos que pasaron por la serie excepto Lisa Cuddy, al parecer su fantasma tampoco renovó contrato.
El final se centra en un debate interno del protagonista, el cual fue explorado en todas las temporadas, el sentido de la vida. En resumen, él se pregunta para que vivir si en algún momento se va a terminar muriendo. El tema planteado es excelente, sin mencionar la coherencia que guarda en relación al programa en sí, lo estúpido es la manera en la cual lo resuelven.
House finge su muerte y se va a recorrer las rutas en moto con su amigo Wilson. Nunca siente remordimiento por casi matar a un paciente, tampoco vemos que pasa con Adams, quien casi muere por su culpa. Tampoco explican porque House se acuerda de todo el elenco menos de Lisa Cuddy, la persona responsable de su inestabilidad mental en toda la última temporada. Sin mencionar el pequeño detalle que el capitulo se llama Todos Mueren y nadie muere en ese capítulo, solo se ve a House interrogándose por la muerte, cosa que hizo en al menos 20 capítulos.
El problema de este final fue el escenario planteado en el anteúltimo capitulo, era casi imposible resolver un conflicto de tal magnitud en solo 40 minutos. Aun así no le quita el mérito a 8 años intachables. House es la prueba de que se puede apelar a las emociones de manera adulta y profunda, a diferencia de otros programas. Cada uno de los personajes fue memorables hasta los que duraron no más de 2 capítulos, hasta los pacientes lograban sembrar una conexión con el espectador. Sin embargo para mí el personaje más enigmático y a la vez genial fue la doctora Remy Hadley (interpretada por Olivia Wilde) mejor conocida como Trece. Ella es portadora de Huntington, una enfermedad terminal que la deterioraría hasta el día de su muerte. Durante toda la serie es perseguida por el fantasma de su inminente futuro, esto sirve para plantear temas como la eutanasia y la libertad de las personas.

 Posiblemente nunca haya otro programa igual y tengamos que vivir con el recuerdo del gran Gregory House. Así como los futboleros dicen “yo vi jugar a Maradona”, los nerds podamos decir “Yo vi a Gregory House sacar una garrapata de la vagina de una de sus pacientes para salvarle la vida mientras el padre de ella lo confunde con un pervertido e intenta matarlo”.

Violencia en los videojuegos.

Desde que se inventó la junventud, los viejos o los no-jóvenes han intentado remarcar a toda costa que el pasado siempre fue mejor y que los valores Irán desapareciendo de a poco hasta que caigamos en una sociedad anárquica donde los jóvenes destruirán la familia y las buenas costumbres.  Hoy en día se puso de moda criticar bajo este argumento a cualquier invención tecnológica, de esta forma fue como los videojuegos volvieron a ser cuestionados.
Cuando salieron los primeros juegos los no-jóvenes pusieron el grito en el cielo afirmando que la sociedad como la conocíamos iba a ser destruidas por culpa de personajes como Mario. En la actualidad los no-jóvenes, o sea, los jóvenes que jugaron a los primeros videojuegos se muestran indignados ante el grado de violencia que presentan los nuevos juegos como por ejemplo, Call of Duty, GTA, Bully, etc. Según este grupo de neo-reaccionarios, lo que hace al juego violento es el nivel de realismo que poseen.  Debo aclarar que el término: no-joven no está relacionado con la edad biológica, sino por la forma de ver el mundo que posee este grupo de personas. 
Para demostrarle a este grupo que están equivocados, voy a mostrarle que juegos violentos eran los de antes, solo que no supieron ver la violencia.

Galaxian.
Un grupo de naves espaciales se encuentran viviendo en armonía hasta que un piloto terrícola aparece para destruirlas sin ningún motivo.

Duck Hunt.
Un tipo decide ir a cazar patos y lleva con él a su perro psicópata que disfruta cada vez que un pobre patito es asesinado.

Pac-Man.
Una especie de círculo con ojos y una boca es encerrado en un laberinto donde es perseguido por un grupo de fantasmas neo-nazis que intenta matarlo por ser diferente. Para salvarse deberá consumir unos objetos que parecen ser drogas.

Super Mario Bros.
Un plomero italiano adicto a los hongos, se mete en un universo paralelo donde habitan criaturas de nariz prominente, tortugas y plantas carnívoras, con el fin de salvar a una princesa y reestablecer la monarquía. En el camino asesina a toda tortuga o ser narigón que encuentre para luego matar a un dragón subversivo que intenta implementar la democracia en el mundo mágico.

2010 el año del nerd

Si los chinos que inventaron el horóscopo se hubiesen percatado de la existencia de este grupo, el 2010 sería su año, ya que fue en el año que más protagonismo en los medios de comunicación.

Desde hace unos años ya, los antes marginados nerds, empezaron a ocupar un rol importante en las series y/o películas.  Un claro ejemplo de esto es, The Big Bang Theory, la serie protagonizada por cuatro genios con problemas para desenvolverse socialmente, pero que eso no les impide conocer mujeres realmente seductoras.

Sin embargo, no deja de ser una comedia. Lo interesante es cuando el héroe asesino de zombies es un verdadero nerd, como es el caso de Jesse Eisenberg en Zombieland. Un chico sin ninguna clase de entrenamiento militar o súper poderes aprende a sobrevivir en un mundo poblado de muertos vivientes. Para citar otros ejemplos de esta nueva ola de películas tenemos a: Kick- Ass, o Scott Pilgrim Vs  the World.

Films donde los héroes en ningún momento dejan de ser unos verdaderos inútiles para cualquier tipo de actividad física, pero aun así salvan el día.
Frente a esta nueva corriente se me ocurren dos explicaciones. Posiblemente los productores quieran enviar un mensaje a sus espectadores. No importa como sos, al final los nerds siempre triunfan. O bien, están jugando con nuestras esperanzas, y mientras nosotros (Con nosotros me refiero a los nerds escondidos atrás de una PC.) gastamos dinero creyendo algo que nunca va a pasar, ellos engordan sus cuentas bancarias.
No sé la respuesta a esta interrogante, solo puedo hablar desde lo personal. Cuando se llega a la universidad casi todos los tramites son vía Internet, y las mujeres más lindas no saben usar computadoras. Creo que todavía queda un hilo de esperanza.